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Estadísticas Históricas  - Revista Nº25 - Abril  de 1997


Sólo un quinto de los judíos de la aljama de Zaragoza sobrevivió a la peste negra

Los judíos en el siglo XV padecen las consecuencias de la peste negra de 1348, en Zaragoza sólo sobrevivió un quinto de la aljama, la guerra de los dos Pedros (1356-1369) y las persecuciones de 1391, debilitaron la cohesión familiar y reducieron el crecimiento vegetativo. En 1492, momento de la expulsión, en Aragon había de ocho a nueve mil judíos.

Miguel Angel Matis Dolader (Universidad de Zaragoza.)


LOS estudios sobre la población judía del Medievo se basan en fuentes fiscales que operan sobre la categorIa de casa o fuego, correspondiendo a la unidad fiscal de los sujetos tributarios o pecheros -no se incluyen francos y exentos-, a la que suelen aplicar los demógrafos históricos un coeficiente multiplicador de 4 ó 4,5, atendiendo a la estructura familiar vigente. De modo paralelo, se elaboran listas nominativas deducidas de los actores que intervienen en negocios jurídicos con plena capacidad de obrar, para lo cual es necesario haber cumplido veinte años (entre catorce y veinte años poseen capacidad imperfecta).
Por lo general, esta minoría, con una clara vocación urbana, no excede en la Corona de Aragón el 3% de la población total. Aunque en Cataluña no superan el 2% en las localidades inferiores a quinientos habitantes, y difícilmente alcanzan el 7% en las ciudades más populosas, en Aragón estos niveles, en ciertos momentos, llegan a superarse como en Zaragoza (9%), Huesca (16%) ó Calatayud (17%).
La aljama de Zaragoza en 1175 es la primera comunidad jurídica organizada con órganos de gobierno propios de todo Aragón. Según los padrones fiscales de 1271 y 1274 se configuran dieciséis comunidades que tributan autónomamente: Calatayud -con Ariza y Ricla-, Daroca, Ruesta, Ejea,Tauste, Borja, Tarazona, Uncastillo, Montclús, Huesca, Barbastro, Jaca, Teruel, Zaragoza, Alagón y Monzón, incorporándose en 1294 la de Biel y Sos, no así Albarracín, que disfruta de un perIodo de gracia tras su conquista.
Los judíos en el siglo XV padecen las consecuencias de la peste negra (1348) -en Zaragoza sobrevive sólo un quinto de la aljama-, la guerra de los dos Pedros (1356-1369) y las persecuciones de 1391, que debilitan la cohesión familiar y reducen el crecimiento vegetativo. A comienzos de dicha centuria, a tenor de los fogajes realizados en las Cortes de Maella de 1405, a pesar de su carácter fragmentario y de que en muchos casos se engloba la población judía, mudéjar y cristiana, y mediante la confrontación de otras noticias, puedo aportar la población aproximada en ciertas juderías: Zaragoza (1.390-1.562), Calatayud (880-990), Huesca (472-531), Monzón (348-392), Jaca (340-383), Ejea (236-265), Biel (205-230), Tarazona (200-225), Barbastro (196-220), Ruesta (160-180), Alcañiz (128-144), Montalbán (120-135), Daroca (108-122), Uncastillo (96-108), Tauste (88-99), Luna (80-90), Biota (59-68), Sos (56-63), etc.
Otro deíctico clave lo constituye la Disputa de Tortosa (1413-15), donde se generaliza el fenómeno sociológico de las conversiones masivas. Según las actas de las sesiones se bautizan en el verano de 1413 un total de 200 personas pertenecientes a Zaragoza, Calatayud y Alcañiz, mientras que en el primer semestre del año siguiente lo hacen unas 540 personas avecindadas en Calatayud, Daroca, Fraga y Barbastro, amén de medio millar más originarias de Alcañiz, Caspe, Maella, Tamarite y Alcolea. Ello provoca la disolución de algunas aljamas como Daroca, Barbastro, Fraga, Alcañiz, Tamarite o Montalbán. Una buena parte de los núcleos judíos experimentan un notable retroceso en sólo unos años como Tarazona, Calatayud (-12% circa) o Zaragoza (-20% circa), si bien se exceptúa la villa de Monzón, que pasa de tener 87 fuegos en 1397 a 147 en 1451, gracias a la inmigración de las aljamas de la franja oriental, ahora despobladas.
En el momento de la expulsión de los judíos en 1492, según determinan los comisarios regios, existen en Aragón en torno a medio centenar de comunidades de realengo y de señorío que totalizan entre ocho mil y nueve mil personas, las cuales configuran una pequeña porción de los cerca de cien mil judíos que vivían en los Reinos Hispánicos. De entre ellas podemos destacar: Zaragoza (1.840-2.070), Monzón (588-661), Huesca (540-608), Calatayud (533-600), Teruel (356-400), Tarazona (356-400), Borja (311-350), Jaca (296-333), Fuentes (267-300), Biel (187-210), La Almunia de Doña Godina (184-207), AlbarracIn (178-200), Epila (168-189), Híjar (128-144), Pina (124-140), Sos (120-135), Uncastillo (116-130), Ariza (108-122), Magallón (107-120), Ayerbe (100-112), Ejea (96-108), Daroca (88-99), Luna (80-90), Tauste (68-77), Mallén (52-59), Oliete (40-45), Belchite (36-41), Huesa (36-41), etc. El peso específico de los conversos forzados con ocasión del Edicto de expulsión -muy superior entre los varones que entre las mujeres- se sitúa en torno al 60%, bien es cierto que una proporción muy difícil de determinar de los que se exilaron a Navarra o se hicieron a la mar por los puertos de Tarragona, Tortosa y Sagunto, fueron retornando hasta el año 1499 en que la legislación lo impide